Over a cup of coffee
Te amo, le dije, calladamente, cerca de su oído.
-And what did he said? My bgf asked me later, as I recounted her the episode, a few days later, over a cup of coffee.
-Nothing, I answer.
-Oh.
Te amo, le dije, calladamente, cerca de su oído.
Se recostó de nuevo sobre el diván. La sesión no había terminado, pero Andrei se había levantado por una llamada urgente de la secretaria, y ella se quedó sola por unos momentos en el enorme cuarto de consultas. Predominaba el café y el burgundy, los libreros de caoba obscuro y la alfombra, sillones y adornos del otro color creando una atmosfera muy señorial y elegante. Miró a la mesita que tenía frente a sus pies, la que la separaba de Andrei durante las consultas. Su bolsa estaba abierta, dejando entrever unos papeles de un volante que le habían pedido hacer. También había una caja de kleenex. Pensó en Marcos, y su hilo de pensamiento ya iba a adentrarse en las obscuras aguas por las cuales iba al psicólogo, pero un gato en la ventana la detuvo. Un gato en la ventana. Por la parte de afuera, sentadito, efigie egipcia, mirándola. Estaba por fuera del vidrio, eso sí, y sin embargo, la miraba con atención. Sandra se rascó la cabeza y peinó el cabello con una mano al mismo tiempo. ¿Por qué la miraba el gato? ¿Qué se le había perdido al gato? Andrei entró por la puerta, y el gato cambió de esa pose eterna a huir, dejando la ventana vacía. Andrei se aclaró la garganta y se sentó, apoyando sus codos en sus rodillas y reclinándose hacia enfrente, manos unidas y entrelazadas, cara consternada.
-“Sandra... acabo de recibir una llamada.”
La voz de Andrei se oía preocupada, y Sandra se sorprendió.
-“Ah! No hay problema, yo puedo esperar..”
-“Sandra, dime... hay algo que no me hayas dicho de lo que has hecho esta semana? Hoy?”
Sandra subió ligeramente su vista hacia la izquierda intentando recordar. Esta semana... esta semana... –“Salvo ir a trabajar al despacho no.”
-“Y no has visto a Marcos?”
-“No no... si él no quiere verme... yo esta semana he sido fuerte y no lo he buscado. Me he abstenido.”
-“Porque Marcos dice que te vio”
El corazón de Sandra latió más fuerte. –“¿Me vio? ¿En sueños? ¿En la calle? ¿Me buscó? ...” Andrei agitó la cabeza en un no casi imperceptible. “Significa que aun tiene sentimientos por mi?” se aventuró a sincerar Sandra.
“No Sandra.... parece que no es así.”
Andrei miraba seguido a la puerta y al reloj. Sus manos sudaban y el jugaba con ellas, aun en la posición anterior.
-“Andrei, tienes que decirme. ¡Tienes que! ¿Dónde me vio?”
-“¿De verdad que no lo recuerdas? ¿O me estas mintiendo? Tu sabes que como tu psicólogo, y como tu amigo, podrías contarme cualquier cosa...” Andrei hablaba rápidamente, consternado.
-“No Andrei, yo no lo vi. ¡Yo estoy intentando olvidarlo, y pues aun sueño con él, casi a diario, pero no le he marcado, no he pasado por su casa, no lo he visto en la oficina, no lo he buscado en el café de sus amigos...”
-“Yo se que has trabajado muy duro en eso Sandra, pero... la voz” La puerta se abrió y Andrei interrumpió su diálogo. Tres oficiales de policía entraron intempestivamente, pistola en mano, al despacho. El policía que entró primero la divisó y con una señal de cabeza le dio a entender a sus compañeros "ella"
-“Señorita Sandra Cisneros, haga el favor de ponerse de pie y acompañarnos.”
-“Pero.. ¿qué es esto? ¿Qué pasa aquí?” La voz de Sandra agitada, su mano en el cuello, los dedos ligeramente rozándolo, asustada.
-“Tiene derecho a permanecer callada,” el hombre avanzo hacia ella, bajando la pistola. Los otros dos aún le apuntaban. “Y a un abogado.” Ágilmente la tomó del hombro y la hizo darse la vuelta, jaló sus brazos inoperantes y le puso las esposas. “En caso de que no pueda costearse uno el estado le asignará uno a su caso.”
Sandra boquiabierta. –“¿Qué pasa? ¿Qué..?”
Andrei responde, lagrimas en los ojos -"Sandra, ¿porqué mataste a Lucía? ¡¿Por qué sandra?!"
...Y la sed de venganza no sea más que un intento mío por desmitificarte
Caronte
"Is everything ready?" she said.
Se quedó parado ahí, sin saber que hacer. El sonido intermitente de la maquinaria de respiración lo distraía de sus pensamientos, iban enmarcando cada idea de venganza y disminuyéndola, cuadrándola, encajonándola en un tac tac acompasado y ridículo, innecesario. Se sintió conciente de la pistola guardada en su pecho, en el bolsillo de la gabardina. Pero esto no era lo que había imaginado. Porque lo había imaginado todo hasta el último detalle, y después lo había escrito, le había dado forma con palabras como se le da forma a un hechizo, para hacerlo más real, y después de tener paso por paso, detalle a detalle todo fraguado, había comenzado a trabajar en él, con una minucia y perfección posibles tan solo para quien tiene una venganza como motivo de su vida. Y eso tenía él, sed de venganza contra ése que ahora estaba arrinconado en una silla de ruedas, dependiente completamente de otros, de esos otros inferiores a él a quienes siempre había despreciado, para poder respirar, tragar y hasta limpiarse el excremento.
It's odd, how you keep forgeting to pick the plates after you eat what I'e just cooked for both of us, leaving me here sitting on the table finishing the last mouthfuls of rice and picking with some sort of angryness at the bland carrots that just don't dissapear. I stand then in the kitchen, hearing your noises at the computer, and I drown that silly song in the water..
Mi proposito de año nuevo fue guardar mis sueños, congelarlos en papel para, al releerlos, encontrar ese cariño de sabueso, el terror del caballo que me gotea por los ojos, los corpúsculos y dientes rancios que se me han caido miles de veces ya.
Porqué me fui? porqué, por qué?
Ese día, él dejó de ver el futbol por ella. Había dicho a todo que "sí", porque un "no" hubiera, de acuerdo al protocolo tácito en esa etapa, equivalido a un "no" más profundo. Por eso le había ofrecido casa, pizza, tele, compañía, promesas y tarde y cielo y noche, con tal de verla sonreir esa sonrisa que significa que sí, que sí, que claro que sí (que sí el corazón, la risa, el beso, la eternidad). Llegó ella, radiante y fresca. Le abrió él, quien había estado durante veinte minutos (o más) buscando algo para fingir que hacía algo. Al final solo había acertado a esconder el temor con colonia...
(y todo, mucho tiempo despues, se acabo con un "lo siento, pero...")
Tú no lo sabes, pero en realidad, no servirá de nada. No servirá el que manejes dos horas, salgas de carretera y llegues a esa playa sola que buscas; no servirá que te adentres, con corazón y memorias, en la arena, que llegues frente al mar y, con lágrimas, le cuentes a gritos a ése que no está, que ya no lo quieres contigo. No servirá tampoco cuando abandones sus cartas al viento, cuando, en la soledad del día soleado, decidas ya no amarlo, ni que cuando vuelvas, tu carro se haya atascado, y tu, en silencio con el mar, tristeza, arena y más arena, empieces a caminar de regreso, a buscarlo ya no a él, si no a ayuda. Y llegarás, casi derrotada, a un punto en el camino en que te sentarás bajo la hoja de un arbusto, y en el que, dios, te hará encontrar una chispa de ayuda, ayuda para tu carro, pero no para ti, por que tu, y todo lo que has hecho para olvidarlo, no servirán de nada. Tú no lo sabes, pero tienes esa, tu gran batalla, perdida..
Lo único que tenía de ella era una imagen. Pero una imagen le bastaba, pues el era un pintor.
Juro por este corazón que te extraña, que nuestra ausencia no será en vano (y el final será reescrito una y mil veces, para no acabar con tan sólo un beso y una distancia)
Si las deudas de amor se pudieran pagar con sangre, dejaría hasta mi última gota por borrar el opaco de tus ojos al hablarme, ofrecería el silencio, mis pecados y mi risa por esa tu ternura extraviada, y hasta ofrecería, sin misericordia, mi vida por tu alma...
Tengo la piel perversa y los besos fáciles, y la indiferencia clavada en mi alma. Tanto da si me amas: yo se que tras el rímel, tras los ojos, no soy yo. Tras esta sonrisa, no soy yo. Tengo el corazón tan blanco, y tú… yo no sufro por tu mirada, por tus suspiros, por tus caricias. Tanto da si me amas. Tanto da, si al filo de la madrugada, pronuncias mi nombre en llamas, si me deseas, me buscas y me clamas, y yo, obligada, accedo, perversa y fácilmente, a clavarte el alma con piel y besos, para que vivas la felicidad de unos labios ensombrecidos por otros labios, que no son tuyos, y que yo, no tengo.
Tengo ganas de escribirte, manchar tu nombre en el papel miles de veces, y darme a mi y a nuestra historia un final feliz. Porque yo merezco un final feliz; porque nuestro amor merece un final feliz. Pero no, el que aun no es final, no es feliz: tu has desaparecido de mis calles, de mis gentes, de mis sueños; de mi han desaparecido las ganas de calle, la sonrisa para la gente, el sueño; y el amor, el amor ha desaparecido, dejando vacías calles, gentes y sueños tuyos míos y nuestros. Pero quiero contar eso que no he vivido, contar para vivirlo, y convertir la nostalgia de tu cuerpo, de tu risa, de tus ojos, de tus manos, de ti en palabras que me dejen, aunque sea momentáneamente, sentirte cercano, mío, mío…
La empecé mil y un veces. Bueno, no tantas. Pero si han de haber sido unas cuarenta. Por eso no había podido escribir nada desde aquel último cuento: sabía que mi siguiente carta, ésta, tenía que ser la mejor obra maestra que yo hubiera producido, y que iría dedicada a ti, a ti y a tu corazón, para convencerlos, a ambos, de quererme de nuevo. Y es que... una palabra de más, una coma de menos, y todo el silencio de emociones que intento transmitir en este último y único intento serían solo ruido, manchas, tinta para ti (y no lágrimas, amor, caricias... verdades..). Te he callado y te he soñado mil y un veces. Y ahí si, ahi sí son tantas...
And what if you slept?
And what if, in your sleep, you dreamed? And what if while you dreamt, you went to a paradise? And what if in your dream you plucked a rare and beautiful flower? And what if, when you woke up, you had that flower in your hand? And what if, when you woke up, you were still by my side? Ah, what then?